sábado, 8 de marzo de 2008

El poder evocador de los olores

Sin ninguna duda, si hay algún sentido capaz de evocarnos recuerdos,ése es el olfato. Dicen que la cara de una persona se recuerda 15 años; su olor se recuerda toda la vida.

Al cruzarnos por la calle con alguien que lleva un perfume, al pasar por delante de una panadería, al pasear por un pueblo en la montaña... nos viene a la mente el recuerdo de aquella persona amada, de nuestra infancia o de unas vacaciones pasadas.

Los aromas nos evocan emociones y sentimientos y lo hacen de manera sutil. Por ejemplo, una sensación agradable queda grabada en nuestro cerebro asociada a un olor concreto. Como por arte de magia, cada vez que nuestro olfato vuelva a sentir ese olor, inmediatamente volveremos a tener aquella sensación placentera con la que asociamos ese aroma. Y así para el resto de nuestros días.

Un simple olor es capaz de llevarnos a lugares recónditos de nuestra memoria.

1 comentario:

Carlos Cubero dijo...

El lecho de un bosque, un asfalto mojado, ropa limpia...
La gracia del olfato es que es nuestro sentido más antiguo. Es tan arcaíco que siempre ha sido referencial (siempre huele "a" algo). Eso sucede porque a nuestros ancestros les interesaba saber que olía a tigre para salir corriendo y no deleitarse con el aroma de un tigre dientes de sable. El poder evocador del olfato tiene una explicación neurofisiológica y la anosmia es una gran putada.

Que Dios nos conserve la napia por muchos años.

Me ha gustado mucho el escrito.

un beso

C.